Rottweil, la histórica ciudad alemana
Historia | Carnaval | Naturaleza | Cómo llegar
En el corazón del suroeste de Alemania, enclavada entre la Selva Negra y la Alb Suaba, se alza Rottweil, la ciudad más antigua del estado federado de Baden-Württemberg. Con más de 2.000 años de historia a sus espaldas, esta ciudad de tamaño medio no solo ha sabido conservar intacto su legado medieval, sino que también ha demostrado una admirable capacidad de reinventarse. Rottweil no es un museo fosilizado: es una ciudad viva, cálida y sorprendente, que recibe a sus visitantes con una mezcla irresistible de tradición y modernidad.
Quien llega a Rottweil lo hace, casi siempre, buscando algo diferente. Y lo encuentra. Desde sus torres góticas hasta su carnaval milenario, desde el perro que lleva su nombre hasta la plataforma de observación más alta de Alemania, Rottweil acumula experiencias únicas que justifican con creces el desvío desde cualquier ruta turística convencional.

Visita Rottweil
Para el viajero que busca autenticidad, profundidad histórica y emociones que van más allá de la postal turística, Rottweil —la ciudad más antigua de Baden-Württemberg— es, sencillamente, una visita imprescindible.
Una Historia de Más de Dos Milenios
La historia de Rottweil se remonta a la época romana. Según algunas teorías históricas, las legiones romanas ya acamparon en este territorio durante sus campañas de expansión, y habrían traído consigo los antepasados de los perros que más tarde darían nombre a la ciudad. Aunque la documentación romana no es concluyente en todos los aspectos, lo que sí es innegable es que Rottweil acumula capas y capas de historia que han dejado una huella profunda en su paisaje urbano.
Durante la Edad Media, Rottweil alcanzó un periodo de gran esplendor como ciudad imperial libre del Sacro Imperio Romano Germánico. Esta condición privilegiada se reflejó en su arquitectura: los prósperos burgueses y comerciantes compitieron en la construcción de mansiones suntuosas, torres defensivas y edificios religiosos de gran magnificencia. El resultado es un casco histórico de extraordinaria riqueza, que hoy puede disfrutarse paseando por sus calles empedradas.
La visita a Rottweil comienza de manera casi teatral: atravesando la Schwarzes Tor (Puerta Negra), el impresionante acceso medieval a la ciudad. Esta puerta formaba parte de una monumental muralla defensiva que protegía Rottweil por el lado oeste, y que en gran medida ha llegado hasta nuestros días. La torre adyacente, construida a principios del siglo XIII, ofrece hoy en día unas vistas magníficas sobre las calles y plazas de la ciudad.
Una vez dentro del recinto histórico, el paseo por la calle principal —la Hauptstraße— es una auténtica lección de historia. A ambos lados de esta avenida se alinean espléndidas casas burguesas con elaborados miradores, tejados imponentes y letreros de hierro forjado que identificaban a los distintos gremios medievales. Cada fachada es un documento, un testimonio del poder económico que Rottweil disfrutó durante siglos como ciudad comercial de primer orden.
Entre los edificios más destacados del conjunto se encuentra el Antiguo Ayuntamiento (Altes Rathaus), con sus inconfundibles ventanas de seis segmentos, y la elegante Torre de la Capilla (Kapellenturm), un esbelto campanario gótico de 70 metros de altura que se ha convertido en el símbolo más reconocible de la ciudad. En el centro neurálgico de Rottweil, rodeada de castaños centenarios que proyectan su sombra en los días calurosos, se encuentra también la majestuosa Catedral de la Santa Cruz (Heilig-Kreuz-Münster), una imponente iglesia románico-gótica cuyas vidrieras policromadas del coro son de una belleza excepcional. En 2022, este templo celebró su noveno centenario, un acontecimiento que recordó a propios y extraños la longevidad de la vida religiosa en Rottweil.
Qué ver en la Alta Selva Negra
Narrensprung: El carnaval más famoso del suroeste de Alemania
Si hay un evento que define el alma de Rottweil, ese es el Narrensprung, el desfile de Carnaval más célebre de toda la región. En las primeras horas de la mañana del Lunes de Carnaval (Fasnet Monday), los festejantes se congregan detrás de la Puerta Negra aguardando con impaciencia el comienzo del acontecimiento. Cuando el reloj marca las ocho en punto, la magia da comienzo.
La banda municipal interpreta la marcha de los bufones, los heraldos a caballo anuncian el inicio de la festividad con sus blasones y estandartes, y los jóvenes Geiselklepfer hacen restallar sus látigos con estruendo. Entonces, con el alegre grito de «huhuhu» que resuena entre las fachadas históricas, llegan los bufones ataviados con sus trajes tradicionales: el Gschell, el Biss, el Bennerrössle, el Fransenkleid, el Schantle y el Federahannes. Sus coloridos y cuidadosamente elaborados disfraces y máscaras se transmiten de generación en generación, custodiados por el Gremio de Bufones, que vela por su autenticidad.
El desfile recorre toda la calle principal desde la Puerta Negra hasta la Friedrichsplatz durante varias horas. Se celebran tres desfiles en total: uno el lunes por la mañana y dos el martes. Un elemento esencial del Carnaval de Rottweil es el llamado «Aufsagen», la lectura del libro de los bufones, en la que se satiriza con humor corrosivo a los personajes locales en las calles o en las fiestas privadas.
El Rottweiler: un perro con historia
Hay pocas ciudades en el mundo que hayan dado nombre a una raza canina tan célebre como el Rottweiler. En el siglo XIX, Rottweil era un importante centro de comercio ganadero, y los robustos y listos perros de la región se empleaban para arrear el ganado y proteger a sus dueños. De esta íntima relación entre la ciudad y sus cuadrúpedos surgió el nombre de la raza que hoy conoce el mundo entero.
El Rottweiler goza de una popularidad universal que trasciende fronteras. Figuras como el legendario David Beckham se ha declarado fan de la raza, y el primer canciller de Alemania, Konrad Adenauer, posaba con orgullo junto a su Rottweiler llamado César. Para honrar a este ilustre vecino de cuatro patas, en 2007 se inauguró frente al Museo Municipal de Rottweil una estatua de bronce de un Rottweiler, obra del artista Ottmar Hörl y fundida por el escultor local Helmut Stromsky. La figura es hoy un punto de encuentro ineludible para los visitantes y, desde luego, un imán fotográfico de primer orden.
Testturm: La plataforma de observación más alta de Alemania
Inaugurado en 2017, el TK Elevator Testturm es un hito de Rottweil y uno de los atractivos más singulares de todo el país. Situado en el polígono industrial de Berner Feld, este monumento de la ingeniería moderna convive en armonioso diálogo visual con las torres medievales del casco histórico. Los arquitectos Helmut Jahn y Werner Sobek revistieron la estructura de hormigón con una membrana de fibra de vidrio que refleja la luz de manera distinta según la hora del día, la estación del año o las condiciones meteorológicas, generando fascinantes efectos visuales.
En tan solo 30 segundos, el ascensor panorámico de cristal transporta a los visitantes hasta la plataforma de observación más alta de Alemania. Desde allí, en los días despejados, se divisa un panorama espectacular sobre la Selva Negra y la Alb Suaba, y en ocasiones incluso los Alpes asoman en el horizonte. Lo que los visitantes no ven, pero que explica la existencia de la torre, es su función principal: en su interior alberga doce fosos de ascensores donde se prueban y certifican, a velocidades de hasta 18 metros por segundo, los ascensores de vanguardia destinados a los rascacielos más altos del mundo. Ingeniería e impresión visual en un mismo espacio.
Neckarline: El nuevo puente colgante
El año 2026 es, sin duda, un año histórico para Rottweil. La ciudad inaugura su más reciente atractivo: la NECKARLINE, un espectacular puente colgante peatonal sobre el valle del Neckar que ha sido bautizado como el punto de partida del «Año de los Puentes» en Baden-Württemberg.
Con una longitud de 606 metros y una altura de hasta 60 metros sobre el lecho del río, la NECKARLINE se convierte en uno de los puentes colgantes peatonales más largos del sur de Alemania. La estructura une el polígono del Berner Feld —donde se erige el Testturm— con la histórica ciudad vieja, ofreciendo a los visitantes una perspectiva inédita y sobrecogedora del paisaje que rodea Rottweil: el río Neckar serpenteando en las profundidades, los bosques centenarios extendidos a los pies y el perfil medieval de la ciudad al fondo.
La gran inauguración tuvo lugar el fin de semana del 24 al 26 de abril de 2026, con tres jornadas de c
elebración. El programa incluyó un mercado medieval en el Bockshof de la ciudad vieja, puestos de gastronomía a ambos lados del puente, un domingo con comercios abiertos en la zona histórica y animación musical continua. Los tres museos municipales también participaron en la fiesta con programas especiales sobre la historia medieval de Rottweil. Las previsiones apuntan a que la NECKARLINE atraerá a unos 120.000 visitantes anuales, revitalizando el comercio y la gastronomía de la ciudad.
El acceso al puente requiere entrada: 13,50 euros para adultos y 11 euros para niños de 6 a 14 años y personas con discapacidad reconocida. Las entradas son válidas durante 365 días desde su compra e incluyen el trayecto de ida y vuelta. Los perros pueden acceder gratuitamente. Las entradas pueden adquirirse en www.neckarline.de o en la Oficina de Turismo de Rottweil.
Naturaleza y actividades al aire libre
La posición geográfica de Rottweil, entre la Selva Negra y la Alb Suaba, la convierte en un punto de partida excelente para quienes deseen explorar la naturaleza del suroeste de Alemania. Los alrededores ofrecen una amplia red de rutas de senderismo y ciclismo que atraviesan bosques, valles fluviales y paisajes agrarios de gran belleza. El valle del Neckar, que puede admirarse desde las alturas de la NECKARLINE o recorrerse a pie y en bicicleta, es uno de los entornos naturales más apreciados de la región.
El entorno de Rottweil invita al paseo pausado, a la desconexión y al contacto con la naturaleza, elementos que equilibran a la perfección la riqueza cultural de la ciudad. Se trata, en definitiva, de un destino que sabe combinar la emoción del descubrimiento histórico con el placer de la naturaleza cercana.
Visitas guiadas y recursos
Rottweil ha apostado decididamente por facilitar la experiencia a los visitantes internacionales. La Oficina de Turismo ofrece la visita guiada «Historia de la Ciudad de Rottweil» también en español, permitiendo al viajero hispanohablante sumergirse en la historia de la ciudad con toda la riqueza de detalle que merece. Las visitas guiadas al Testturm se realizan en inglés, y la ciudad cuenta además con una audioguía digital también disponible en inglés para quienes prefieren explorar la ciudad a su propio ritmo.
Para planificar la visita, la información turística puede consultarse en www.tourismus-rottweil.de. La Oficina de Turismo atiende también por teléfono en el +49 741 494-280. Tanto el Testturm como la NECKARLINE disponen de sus propios espacios de recepción de visitantes en el área del Berner Feld.
Una ciudad que se reinventa sin perder su alma
Rottweil es una ciudad que desafía las expectativas. A primera vista, podría parecer simplemente otra ciudad alemana de provincias con un centro histórico bien conservado. Pero en cuanto uno empieza a descubrir sus capas —la arqueología romana bajo los adoquines, las leyendas del Carnaval transmitidas de abuelos a nietos, los secretos de ingeniería de la torre más alta del país, la adrenalina de cruzar el Neckar a 60 metros de altura— queda claro que Rottweil es mucho más que una parada turística convencional.
La ciudad ha sabido hacer algo que pocas consiguen: crecer sin olvidar de dónde viene. El Testturm convive con el Kapellenturm. La NECKARLINE tiende un puente literal entre el siglo XXI y la Edad Media. El Rottweiler, un perro nacido de la necesidad comercial medieval, se ha convertido en embajador global. Y el Narrensprung, con sus siglos de tradición, sigue congregando a toda la ciudad en una celebración que no ha perdido un ápice de su autenticidad.
Cómo llegar a Rottweil
Si estás planeando visitar Rottweil y la región de la Alta Selva Negra, el Aeropuerto de Stuttgart (STR) es sin duda tu mejor opción para llegar. Situado a tan solo 80 kilómetros de Rottweil (aproximadamente una hora en coche por la autopista A81), este aeropuerto combina excelentes conexiones internacionales con servicios modernos que harán que tu viaje comience con buen pie.
Los viajeros españoles están de suerte: Stuttgart ofrece conexiones directas desde múltiples ciudades. Puedes volar hasta 27 veces semanales desde Barcelona con Eurowings y Vueling, 4 veces por semana desde Alicante, 5 veces desde Bilbao, 7 veces desde Valencia con Eurowings, y 2 veces semanales desde Jerez de la Frontera con Tuifly. Esta amplia oferta de vuelos te permite encontrar horarios que se adapten perfectamente a tus planes.
Lo que realmente distingue al Aeropuerto de Stuttgart es su compromiso con la comodidad del pasajero. Cuenta con estaciones gratuitas de recarga de agua, una amplia selección de cafeterías y restaurantes con cocina alemana e internacional, y la innovadora terraza de observación donde puedes relajarte en cómodas tumbonas mientras observas los aviones despegar y aterrizar antes de pasar el control de seguridad.